miércoles, 6 de mayo de 2015

DESEO SEXUAL EN EL ADULTO MAYOR

La sexualidad no entiende de edades y se puede mantener una vida sexual activa a partir de los 50, de los 60, de los 70 y, por qué no, a partir de los 80 años. Así lo corrobora un informe de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que afirma que un 60% de los españoles mayores de 65 años mantiene relaciones sexuales una media de una vez a la semana.

Factores como el aumento de la esperanza de vida, variables sociales y cambios culturales han favorecido que el sexo en la tercera edad no solo deje de ser un tabú, sino que se practique con mayor frecuencia, no solo entre parejas casadas, sino también entre solteros y viudos.
Sin embargo, sí es cierto que, a medida que pasan los años, hay más problemas entre las sábanas. El envejecimiento trae consigo una serie de cambios fisiológicos que, por supuesto, condicionan la actividad sexual, pero, sin embargo, la pérdida del deseo sexual suele venir provocada por ciertos factores psicológicos condicionados, en muchas ocasiones, por miedos o falsas creencias.




EL ADULTO MAYOR Y LA DEPRESIÓN

La tercera edad suele describirse como una época de descanso, reflexión y de oportunidades para hacer cosas que quedaron postergadas mientras uno criaba a los hijos y desarrollaba su carrera.
Una persona de edad avanzada también puede sentir una pérdida de control sobre su vida debido a problemas con la vista, pérdida de la audición y otros cambios físicos, así como presiones externas como, por ejemplo, recursos financieros limitados. Estos y otros asuntos suelen dejar emociones negativas como la tristeza, la ansiedad, la soledad y la baja autoestima, que a su vez conducen al aislamiento social y la apatía.

Otra consecuencia más grave es la depresión crónica o la depresión que es recurrente y persistente. La depresión crónica tiene consecuencias físicas y mentales que pueden complicar un problema de salud existente de una persona de edad avanzada y desencadenar nuevas preocupaciones.

Hay pruebas de que algunos cambios corporales naturales asociados con el envejecimiento pueden aumentar el riesgo de que una persona de experimente depresión. Estudios recientes sugieren que las bajas concentraciones de folato en la sangre y el sistema nervioso pueden contribuir a la depresión, el deterioro mental y la demencia. Los investigadores también sospechan que puede existir una relación entre la aparición de la depresión en la vejez y la enfermedad de Alzheimer.




JUBILACIÓN, ¿COMO AFRONTARLA?

Entendemos como jubilación la interrupción definitiva de la vida laboral activa debido a la edad o a situaciones laborales o de salud que nos obliguen a adelantarla. Los tipos de jubilación existente (voluntaria o involuntaria, anticipada o en el tiempo marcado, completa o parcial) influirán en cómo nos afecta esta nueva etapa en la que se suceden diferentes aspectos. Entre ellos, es tal vez la pérdida de rol profesional, que en algunos casos, conlleva a una pérdida de reconocimiento, una de las principales implicaciones de la jubilación. Es frecuente que dicha pérdida de reconocimiento se asocie también a una pérdida de estatus con la consecuente reducción de ingresos por lo que no es de extrañar que la jubilación conlleve un estrés emocional importante o una merma de la autoestima.
También en este momento pueden producirse cambios destacables en las relaciones interpersonales. Por todo ello, muchas personas temen la jubilación. Pero, ¿es tan negativo jubilarse? Si le damos la vuelta a la tortilla vemos como el retiro profesional viene acompañado también de multitud de situaciones positivas como descansar, aprovechar el tiempo perdido, poder dedicarte a aquellas actividades que tu trabajo no te permitía, viajar o quedarte en casa, estar con los tuyos, vivir como quieras… sí “vivir”.

fuente:http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/abra/article/view/3987

DEGENERACIÓN MASCULAR

¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)?

La retina es una membrana sensible a la luz que está situada en la superficie interna de la zona posterior del ojo, y que cuenta con una gran cantidad de vasos sanguíneos que la nutren con sangre y oxígeno. El centro de la retina se denomina mácula, reúne la mayor densidad de nervios sensibles a la luz, y gracias a ella nuestra visión es más nítida y detallada. La córnea y el cristalino se encargan de concentrar la luz sobre la retina, y el nervio óptico, por su parte, capta las señales de luz y las transmite al cerebro, donde se interpretan como imágenes visuales.

Cuando la mácula, el área central y más importante de la retina, se deteriora, se produce una enfermedad conocida como degeneración macular, que se caracteriza por una disminución progresiva de la agudeza visual, discromatopsia (alteración en la percepción de los colores), metamorfopsia (distorsión visual cuyo síntoma básico es la percepción de las líneas torcidas y los objetos más pequeños o grandes de lo que realmente son), y sensación de deslumbramiento ante estímulos luminosos. Sin embargo, la visión periférica y la capacidad para distinguir los colores no se ven afectadas.

SINDROME DE DIOGENES

Es un síndrome específico de personas de la tercera edad, que llegan a descuidar los hábitos de higiene y usos sociales, y puede producirse por el simple aislamiento social que les lleva a la falta de contacto con sus semejantes, o también puede ser producto de un problema psiquiátrico que lo desencadene, como depresión mayor o demencia. De ahí la importancia de establecer un diagnóstico claro para tratar los trastornos concomitantes en caso de que existan, ya que son los que mantienen el síndrome.

Hay que aclarar que, a pesar de considerarse una enfermedad propia de ancianos, algunos de sus síntomas pueden empezar a presentarse mucho tiempo antes. Entre los elementos determinantes para la aparición de este síndrome están la soledad y el aislamiento social que padece la persona, y que le van a llevar a una rigidez de pensamiento, autoalimentado, con el que justificará cualquier acción. Entre las principales causas de su aislamiento suele estar la pérdida de la pareja, algo que puede suceder en cualquier momento.